Y veo como disimuladamente intentan
verse, y no se ven. Es su intento de ver si se ven como son. Pero no saben que
son, y lo saben disimuladamente. Igual que yo, intentan verse, y como yo,
tampoco se ven.
Existe una diferencia entre
nosotros. Yo si sé que soy: soy un gato. Desde que nací sé que soy algo, y aún
más específico sé que soy un gato. Ellos nacieron sabiendo que eran algo, pero
no qué. Entonces viven buscando que son. Yo... solo vivo ya sabiendo, pero sin
saber que hacer siendo. El objetivo en sus vidas es descubrirse. Pero no puede
ser el objetivo de mi vida intentar verme.
Veo otros gatos, pero no me veo.
Podría ser cualquier otro gato pero soy este gato. Aunque no me vea, sé que
somos iguales.
Entre los tejados el gato se movía.
Sus patas, una por una movía. Silenciosa cada una, en orden, despacio.
Avanzaba. Lento, silencioso, se movía.Cada movimiento era parte de un famoso
ballet.
***
Me mira, pero no me mira. Se acerca,
cuidadoso. Para, se sienta.
Sin que pudiera notarlo el gato se
levantó, como si de repente el sol se fuera a caer. Como si de repente la luna
se fuese a ir. Y corrío.
Corrió y corrió, y era hacia mi que
corría.
Sin embargo no llegamos a tocarnos.
El gato se estrelló, con su cuerpo rompió el vidrio que nos divide y nos hace
gatos distintos. El vidrio de nuestra prisión en el se incrustó, cada pedazo se
enterró en su cuerpo, desangrándolo, encerrándolo más en su posición de vivo.
El vidrio que intentó romper para ser libre, más esclavo lo hizo de su propia
condición.
El gato maullaba, porque a pesar de
que pensaba no sabía hablar. Entonces maullaba.
Incomprendido el gato seguía
gritando, el peso de sus cadenas cada vez era más fuerte, porque aunque
intentaba, aún no podía morir.
***
Fue entonces cuando comprendí, que
el objetivo de mi vida no era intentar verme, ese era el objetivo de mi muerte.